lunes, 12 de septiembre de 2011

Tres pasos para la Fluoxetina y un acápite sobre la soledad del lenguaje

 1° paso: Daniela

Me alejo de su rostro con el temor infinito de no poder desprenderme jamás de él, ella se va tendiendo encima de mí, cada vez más cerca, cada vez más blanca, cada vez más delgada; siempre impoluta. Ya no tengo más espacio en el sofá para seguir huyendo de ella y me cago de miedo de que nunca más pueda dejar de morderle los labios y al final cuando todo parece no tener remedio, pues nuestras narices comparte una delgada línea de aire que aumenta la tensión sexual, la cojo de los hombros y la levanto de forma erguida sobre el sillón, Daniela tan firme como una secretaria del gobierno me mira sorprendida, seguramente soy el único candelejón sobre la tierra que se niega a besarla.
Caminamos por la avenida Bolívar y escucho sus frustraciones que enrojecen su invernal rostro, el auto de Bruno pasa y pasa muchas veces, lleno de violencia, lleno de borrachos, lleno de triunfo debido a que se levanta a la “cojudita del barrio”. Daniela hierve de impotencia y celos hacia Bruno, cual bandido diesiochoesco da vueltas en el auto que compró sin contar con trabajo alguno.  “En este momento me agarraría a quien sea… a quien sea”, dice Daniela mirándome con alevosía y yo temblando, otra vez en medio de la avenida Bolívar y cerca a su casa me vuelvo a cagar de miedo ¿de verdad quiere besarme? ¿lo hace sólo por joder a Bruno? ¿qué pasará si la beso, nunca más podre despegarme de ella? ¿acaso ella no sabe que me muero por trenzarme en un abrazo y apretar su cintura contra mi bajovientre? ¿es capaz de usarme así para cagar a Bruno? ¿no le interesa destrozarme? Así que simplemente hago una broma tonta y ella ríe pero a los tres minutos insiste con el tema “Ay… en este momento, de verdad, me agarro a cualquiera…”; y eso es lo que soy un cualquiera que se niega a ser desbastado por un beso de la mujer que desea con todas sus fuerzas, que prefiere el obscuro recuerdo de la soledad al recuerdo húmedo de unos labios rosáceos, muy rosáceos, otra vez un chiste de mal gusto y por fin se cansa de insistir. Se cansa de insistir y yo de fingir y al mes le digo que la quiero y las tres horas ya no me quiere contestar el teléfono y a los días ya no quiere contestar mis mails y a los tres meses se va Estados Unidos y al año siguiente recién lo sé y a los dos años le mando 25 invitaciones de facebook y Daniela me rechaza 24 veces, sólo me acepta la vez 25, veo sus fotos y la veo en la cama de un hospital en bata y con un niño en mano y con Bruno al lado y con mi corazón resfriado y al día siguiente me ha eliminado del facebook, sólo quería que vea eso, sólo quería que la besara, sólo debí besarla, sólo no debí decirle te quiero, sólo no debió aceptarme en facebook.


2° paso: Jeny

Y ya no te veo, sólo queda una aburrida ventana de chat y ha pasado el tiempo y me dices “tú y tus sentimentalismos cojudos” ( y tú ¿eres acaso la pequeña maravilla? Y sí, tengo sentimentalismos cojudos, en especial cuando estar cerca, cuando sueño con tu desnudez, cuando veo tus manos blancas, pero no como las de Daniela, tus de dos son largos y la palma de tu mano siempre humectada por las ironías de tu fisiología, y te juro que tus manos son las más perfectas de la tierra, así deben  ser las nubes cuasi etéreas como tus manos, como tu cintura tan elegante y tan de veranoinvierno, pero tu recato es más grande tus encantos; y sin tan solo dejaras ver algo, algo más que esa marca al lado derecho de tu ombligo, porque gracias a Dios no eres perfecta sino serías aburrida y no serías Jeny, tan blanca, tan marronuda, tan elegantemente grosera, y por eso crees que soy un cojudo sentimental, pero realmente lo soy porque deseo a veces desvestirte, a veces deseo meterme a una cama contigo pero no hacer el amor, sólo quiero recostarme contigo a ver televisión y que tú de verdad lo disfrutes recostada en mi pecho y que todo el universo piense “qué aburridos esos estúpidos”, pero que ambos seamos los estúpidos más felices de la tierra; dices que soy un cojudo sentimental por aquella vez que te dije “te amo” y por primera vez en mi vida te hice sentir incómoda y por primera vez en mi vida fui tan feliz, pero duró tan poco cuando respondiste tan gélida como solo tú puedes ser “yo también te quiero Jorge” y ni siquiera me miraste y ni siquiera te tembló  la voz y toda la gente parada cerca de la Salaverry parecía burlarse de mí, y yo sé que disfrutas diciéndome ese tipo de cosas, que disfrutas siendo cruel conmigo, aunque luego critiques a Ella por ser perversa cuando tú misma lo eres conmigo porque sabes que yo estoy dispuesto a dejarte ser cruel conmigo, porque sabes que aguanto hasta la más absurda de tus pataletas, porque sabes que eres el amor de mi vida y a mí no me molesta que no me ames, por eso soy un sentimental cojudo, porque te veo y soy inmensamente triste de no poder tener nunca la palabra, frase u oración que logre arrancarte un abrazo y no es que sea un sentimentalista cojudo es que soy el rey de los cojudos sentimentales, pues seguramente si lees esto te va a importar un carajo comentarlo la siguiente ves que nos veamos y no lo harás para evitar la incomodidad sino porque “seguramente lo olvidarás”, como olvidas todos los años mi cumpleaños, como olvidas que casi pierdo una carrera por ti, como olvidas que ya no tengo 19 años y enserio te amo y enserio me muero por besar tu cicatriz y que por lo menos una vez me abraces y por lo menos una vez bailar contigo y que haya una vez donde no seas indiferente a mis palabras y entiendas que tú me has convertido en el rey de los cojudos sentimentales).
Llego y me dicen que tengo que cambiar de local y eso significa separarme de ti y por eso me peleo con cuanta autoridad tenga en frente y consigo ganar una batalla para estar cerca a ti. Voy a corriendo a contártelo, a decirte “me quedo aquí”, cuando entre líneas quiero decirte que no voy a permitirme dejar de verte, pues si nuestra amistad se reduce a este sucio lugar seré el más sucio de los sucios, casi la inmundicia como tal, pero sólo para estar a tu lado, aunque tú no me ames jamás, pero que importa si tú eres el amor de mi vida; pero en mi disimulada excitación tú detienes cualquier argumento y me atropellas diciéndome tan gélida como sólo tú sabes ser y me dices “me cambio de local, ya lo decidí”. Al día siguiente me llaman a una reunión a la dirección y esta vez estoy en silencio, el encargado me mira con odio, pues ayer le grité con odio, con amor, con desesperación, pero ahora sólo escucho en silencio como atropella mis derechos, pero que chucha estaré con Jeny. Salgo y voy a buscarla para darle la noticia y otra vez la veo saliendo de la dirección y pienso lo peor y luego ella dice “me han dicho que no puedo cambiar de local y me quedo”. Cuando pienso que todo está perdido, pues el tipo del consejo estudiantil estuvo ahí cuando vio sorprendido como aceptaba el cambio de local, y él era mi última esperanza, una esperanza desperdiciada, estoy   frente a la ventana de la matrícula y me doy cuenta que te estoy perdiendo y vuelvo a pelearme con el director, con la secretaria, con el encargado de matrícula, le ruego al decano, a un profesor que odio, a la secretaria del decano y al fin logró convencerlos de dejarme en ese local, pero para ello firmo una declaración jurada que termina diciendo “yo me atengo a todas las consecuencias al rechaza el cambio de local”. Dos semanas después estoy leyendo en la biblioteca y apareces de la nada te sientas a mi lado, y hasta ahora no entiendo por qué sonreías tanto, no entiendo por qué estabas tan feliz, y escribes con una horrible seguridad en mi cuaderno “me voy a retirar este año de la universidad”. Un año después volvemos a matricularnos y la chica de la ventanilla aún me recuerda y me dice lo siento, pero este año no puedes estudiar, “¿por qué?”, pregunto con confusión, “por qué es parte del acuerdo que aceptaste al firmar la declaración jurada”, en ese momento pienso en ti y te encuentro en el patio y te cuento lo sucedido y me dices “ya ves… tú y tus sentimentalismos cojudos”.



3° paso: Ella

Ella es como su imagen: indiferente a su edad. Hola estoy sola y he peleado con Él, puedo ir a verte a tu casa; a pesar de ser un domingo a las 8 de la mañana acepto, a las 11am Ella ha llegado y caminamos por el Campo de Marte y a mí nunca me gusto Jesús María y ahora, gracias a Ella, lo odio. Mejor vamos al MALI, está bien Jorge, vamos. Gracias por traerme, tú eres diferente a Él… eres todo lo contrario me dice Ella triste y me da un abrazo gigantes a pesar de su pequeñez. Ha pasado el tiempo y yo me enamoro y ya no resisto más, ya no puedo verla sin querer besarla, ya no puedo seguir en Don Lucho sin recordar que la mesita asquerosa junto a la rocola  es “nuestra mesita asquerosa”, ya no puedo dejar de ver a la niña que vendía caramelos que también se llamaba Ella preguntándonos si éramos enamorados y mintiendo que se nos veía bien para que le compremos un caramelo, ya no puedo mentirte fingiendo amistad eterna, ya no te veo como una amiga, ahora quiero envolverte en mis brazos. Ella, te quiero, estoy enamorado de ti… hace una pausa y mira a la nada, que al parecer es lo mejor que sabe hacer: mirar a la nada, por qué me dices esos, por qué ahora, no te das cuenta que lo arruinas todo, al principio yo pensé que podría ser la mujer más feliz del mundo a tu lado, pero ahora… pero ahora acabo de terminar con Él… y lo estás arruinando todo, deja de mirar la nada y me mira con desprecio, con asco, como si yo fuera el ser más repugnante de la tierra para ella, es mejor que no nos veamos por un tiempo me dice Ella, cuando un día antes me había dicho que el verme siempre la hacía sentir una felicidad inmediata. Dos semanas después suena el teléfono, es Ella, seguramente ya me perdonó pienso; Hola, hola, cómo has estado, yo bien y tú, tengo algo que contarte, entonces recuerdo a Daniela y Jeny, anoche salí con unos amigos del trabajo, dice sin que yo haya salido de mi sorpresa y mi silencio, de repente me emborraché y empecé a bailar con Otro y, no sé cómo, estaba teniendo relaciones con él, encima era su primera vez, yo estaba borracha y cansada y Otro no paraba nunca, pero pucha en serio, te juro que ese huevón no se cansaba. Tres días después vuelve a sonar el teléfono y es Ella otra vez, Hola, hola, a que no sabes, entonces dime, Otro me dijo que yo le gusto desde hace año, ah la, puedes creerlo, yo me sorprendí, pero me he sentido tan bien, es tan tierno, es como un niño; en ese momento comprendí ese verso de Luchito Hernández “yo soy aquél que dobla solitariamente las esquinas”.



El acápite sobre la soledad del lenguaje: N.

El Atlántico y el Mediterráneo nos separan, pero no importa. Con N todos son mails, un “epistolario muy lindo” como ella misma dice, y yo no tengo mejores palabras para definirlo. No conozco su voz, pero eso no importa, pues le he otorgado la voz del mar golpeando las piedras en la playa y su  piel es la brisa marina que puede ser suave, violenta y tierna a la vez. N vive cuestionándose todo, al igual que yo, N se ha sentado frente al mar en Lisboa, en España, en Italia, en el fin del mundo, sobre un muelle, sobre un barco, en una casa de playa con sabor a desgracia de ausencia de amor, pero llena de ternura no pedida; N también conoce Barranco, pero yo sólo conozco el mar de Barranco y aunque N era crespa y ahora inexplicablemente es lacia, y N no recuerda que alguna vez bailamos cuando éramos adolescentes en los quince años de su prima, y N sabe que ella es el momento sangriento del cielo donde el mar se traga al sol en todas las playas del mundo, en todos los continentes del mundo, en cada uno de los poros de N. y me pide que la siga ficcionalizando con una mirada tierna mientras me comenta que ha leído a Rimbaud mientras pinta un paisaje oscuro, tan oscuro con caminos que no conducen a ningún lado como nuestros mails, o nuestras mails, como N dice. Y yo no soy y ni me parezco a un italiano alto, guapo y con casa de playa y mucho menos un capitán de barco europeo, así que me limito a decirle que ella es el mar, que ella es todas las noches de borrachera y soledades y a N, no sé por qué, eso le parece encantador y a su vez yo me encanto con eso. N es el mar, la noche, el malecón de Barranco por el cual nunca hemos caminado, y seguramente nunca caminaremos juntos. N es Europa, es Perú, es Rimbaud, es Mallarmé, es una pintura intensa en obscuridad de “colores innecesarios”, N es todas las preguntas del mundo, al igual que yo, pero en especial es todos los mares del planeta, todas las playas, todas las puestas de sol, todos os barcos en alta mar, toda la lejanía del mundo, es todas las palabras de mi diccionario que trato de reducir en un mail, o en una mail o mejor aún en un “lindo epistolario”.


9 comentarios:

  1. Esta noche

    Balasustrada de brisa
    para apoyar esta noche
    mi melancolia

    (ya sabes de quien es)

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  2. No sé exactamente qué decir... Tal vez, ahora tenga antipatía por Daniela, Jeny, Ella y N... cuatro pasos, que terminan siendo -aparentemente- un espacio cíclico...

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. nunca hubiera leído un post "tan" extenso, valió la -pena-. qué feroz la intimidad de esta experiencia estética.
    saludos

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  5. Brindo contigo (con un trago imaginario) porque también soy un sentimental cojudo. Brindo por aquellas/os que nos hacen sufrir, sin saber, acaso, que el dolor es el más poético de los sentimientos, y ellas/os son nuestras/os musas/os mágicas/os y perversas/os, que nos conducen a un infierno tan dulce y tan amargo. Salud por eso.

    Jhon Mirko

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  6. Las experiencias, las duras, provocan muchas veces al arte. Mi estimado Jorge, ante cada mujer fugitiva se reproduce la prosa de acero que, de a pocos, empiezas a desarrollar. Más que las historias de tus fracasos (créeme, nadie en este planeta se puede jactar de ser un triunfador en estas lides) me llamó la atención la destreza narrativa que, de a pocos, se ilumina en este último post. Ojalá dejes tus crónicas masoquistas y ya, de una vez, seas más constante en tu producción narrativa.

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  7. Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!

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  8. Guaaaaaa, quedé fascinada me lo lei desde el principio al finnal!!! Me encanta cómo escribís, me encanta =D saludos!

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